Los Makerspaces pueden cambiar el rumbo del futuro económico de Puerto Rico

En estos momentos, los “Makers” o también llamados fabricantes en Castellano están creando la próxima gran idea en sus hogares o en uno de los muchos “Makerspaces” o espacios de fabricacion que se están abriendo alrededor del mundo. El movimiento Maker es la plataforma que los artesanos de hoy usan para crear y desarrollar ideas y productos nuevos e interesantes. Los líderes de muchas ciudades alrededor del mundo están entusiasmados por el espíritu empresarial, el aumento de la actividad económica y la mejora de los servicios provocados por la pequeña escala de fabricación local del movimiento Maker.

El crecimiento meteórico de micro fábricas y plataformas en línea como Etsy demuestra cómo el movimiento Maker está echando raíces. Incluso una estimación, calcula que el número actual de “Makerspaces” es de alrededor de 2,000 en todo el mundo. Un análisis reciente de la Liga Nacional de Ciudades de las condiciones económicas locales en Estados Unidos encontró que el 26 por ciento de las ciudades actualmente tienen Makerspaces y 13 por ciento han sido anfitriones de “Maker Faires” ó ferias de fabricación.

Estas cifras auguran el crecimiento y la oportunidad de este emergente espacio económico.
El movimiento Maker se centra en las ciudades, y este nuevo entorno de fabricación local potencial no solo cubre los aficionados individuales sino también a la comunidad local y la creación de empleos. Las ciudades tienen una gran oportunidad de catalizar este movimiento como una forma de mejorar sus economías al diversificar las oportunidades de la fuerza laboral y apoyar la economía creativa.

Dada su naturaleza diversa, el movimiento Maker ha sido difícil de definir de una manera representativa del movimiento como un todo. Una gran variedad de personas están involucradas en el movimiento Maker a nivel nacional, que incorpora una convergencia de intereses. En este sentido, el término “Maker” actúa como un término general para una variedad de personalidades, desde aficionados a inventores independientes y diseñadores.

El tema más comúnmente observado es la distinción entre los aficionados no técnicos frente a los emprendedores. Los aficionados son aquellos individuos que están interesados en el movimiento Maker solo para el disfrute personal, mientras que los empresarios técnicos buscan prototipos de productos
que pueden ser llevado al mercado para producción comercial. En muchas ciudades, parece haber poca superposición entre estos dos grupos, ya sea en membresía a ciertos espacios de fabricación o actividad.

En general, los empresarios técnicos tienden a atraer más apoyo público debido a su mayor potencial visible para impulsar el crecimiento económico local. Por el contrario, los aficionados a menudo crecen orgánicamente sin intervención exterior. En el futuro, más aficionados podrían tratar de convertirse en empresarios construyendo la próxima idea brillante, como muchas de las historias de éxito que se siguen promulgando en los medios. Lo mas importante de todo esto es que las barreras tecnológicas para la entrada comercial han sido debilitadas.

Tal vez la mejor manera de entender el concepto del movimiento Maker es a través de anécdotas sobre individuos que están dando impulso al movimiento. Muchos manejadores de Makerspaces describen el movimiento como “un campo de juego para la creatividad”.

El movimiento Maker también puede ser subcategorizado en diferentes áreas en función de los diferentes tipos de productos que se fabrican. Por ejemplo, sitios web como Etsy ofrecen más de un millón de vendedores artesanales que venden creaciones hechas a mano y muchas utilizando herramientas que se encuentran en Makerspaces.

El movimiento Maker continúa ganando impulso a medida que las grandes corporaciones se han ido involucrando más, Por ejemplo, en Louisville, Kentucky, General Electric (GE) ha participado en la construcción de “Garages GE”, donde los Makers pueden ver y aprender formas modernas de creación de prototipos y fabricación de nuevos productos utilizando dispositivos como cortadores láser e impresoras 3D.

La creación de Makerspaces, hackerspaces, tech shops, y laboratorios de fabricación experimental proporciona un espacio físico a exploradores afines para compartir ideas y equipos. Tales espacios ofrecen “el potencial de dar a cualquiera” las herramientas que necesitan para convertirse en fabricantes y moverse desde usuarios pasivos a Makeres activos. En un sentido, estos espacios se han convertido en clubes sociales que cobran una cuota mensual de membresía similar a un gimnasio.

Los miembros pagan por el acceso para utilizar el área también y las herramientas. La afluencia de Makerspaces está efectivamente reduciendo el costo de entrada para emprendedores. Considerando que tiempo atrás un empresario pudo haber tenido que gastar hasta $100,000 para producir un prototipo de un nuevo producto, el terreno de operación ha cambiado, y ese costo ahora puede fluctuar entre $2,000 – $4,000. En resumen, el costo de desarrollar prototipos se ha convertido rápidamente en mucho más accesible para aspirantes a ser empresarios. En consecuencia, algunos indicadores sugieren que el movimiento Maker podría potencialmente afectar el tradicional paradigma de fabricación de la cadena de suministro.

Los municipios de Puerto Rico podrían tratar de incorporar el movimiento Maker en sus planes a largo plazo, reconociendo que la economía local podría beneficiarse desde el enfoque creativo y de libre pensamiento que es a menudo limitado en la fabricación a gran escala.

Durante las primeras etapas del movimiento Maker en los Estados Unidos los participantes recibieron muy poco apoyo público. Los Makerspaces emergieron orgánicamente por personas con intereses similares y pasatiempos que buscaban un lugar para experimentar, jugar y aprender. Sin embargo, en recientes años, esta forma de pensar ha comenzado a cambiar, y el considerable crecimiento del movimiento ha atrapado la atención de los políticos locales, especialmente aquellos buscando crear nuevos empleos que se perdieron en la reciente recesión (¿Algún parecido con la situación actual de Puerto Rico?).

A medida que las operaciones internas crecen y se expanden, los fabricantes interactúan cada vez más con funcionarios del gobierno local para determinar cuál es la mejor manera de apoyar el movimiento. Para fomentar la flexibilidad e innovación, las políticas deberían centrarse en la sostenibilidad a largo plazo de esta industria emergente.

Un número de ciudades y municipios han tratado de fortalecer el movimiento a través de colaboraciones público-privadas. Los colegios de artes liberales y universidades de ingeniería o tecnología en las ciudades donde el movimiento está creciendo se han convertido en líderes al proporcionar apoyo financiero para el movimiento.

Por ejemplo, universidades en Madison, Wisconsin, Burlington, Vermont y Boulder, Colorado, tienen subvenciones de financiación o espacios físicos para la configuración de Makerspaces. Ademas, en un esfuerzo por involucrar a más mujeres en el movimiento Maker, varias universidades en todo el país se han asociado con Makerspaces para promover el aprendizaje técnico, la ingeniería y las matemáticas para mujeres. La educación vocacional a través de universidades públicas ofrece una oportunidad única de cerrar la brecha entre los métodos tradicionales de aprendizaje y el pensamiento innovador.

HISTORIAS DE ÉXITO CON EL MOVIMIENTO MAKER EN ESTADOS UNIDOS

Albuquerque, New Mexico

El movimiento de los fabricantes de Albuquerque era bastante pequeño cuando comenzó a recibir un apoyo sustancial del gobierno local, que ha proporcionado el ímpetu para una fuerte participación pública y privada.
El crecimiento del movimiento en Albuquer puede ser vinculado a la apertura de Quelab en 2010. Quelab es el primer Makerspace sin fines de lucro de Albuquerque, ofreciendo a los miembros locales acceso las 24 horas a instalaciones por una pequeña tarifa mensual. Quelab mantiene una presencia creativa mediante el patrocinio de kioskos en el Mini Maker-Faire de Albuquerque y auspicia regularmente eventos al público en general.

Boulder, Colorado

La proximidad de tres laboratorios nacionales dentro Los límites de la ciudad de Boulder juegan un papel importante en el movimiento Maker de la ciudad. El impacto de tener tal concentración de investigadores es difícil de medir, pero se puede ver claramente en la comunidad.
La Universidad de Colorado-Boulder, donde los estudiantes tienen acceso al “Forjamiento de ideas”, también ha sido parte importante de la creciente cultura de la innovación. El movimiento de Boulder es una gran parte de su ADN, el apoyo ciudadano al movimiento también es muy alto, empujándolo más lejos del ámbito gubernamental.

Comprender el movimiento Maker en Boulder no se puede hacer sin entender el ecosistema Maker en el área metropolitana de Denver. El vecino inmediato de Boulder es la ciudad de Brighton, donde los residentes ahora disfrutan de un Makerspace en su biblioteca pública. Brighton es parte del Condado de Adams, que recientemente aumentó el financiamiento público para que todas las bibliotecas hagan crecer su iniciativa “Piensa lo que quieras”. El programa está diseñado para promover la creatividad en la comunidad.

Eugene, Oregon

La ciudad de Eugene ha experimentado una gran diversidad de la actividad del movimiento Maker en términos generales, hay dos tipos de fabricantes en Eugene: los aficionados y los empresarios. Los dos grupos no son mutuamente excluyentes, pero en este momento parece que hay relativamente poca superposición, interacción o transición entre los dos grupos. Los aficionados tienden a ser ingenieros altamente educados, tienen entre 30-50 años de edad en promedio, que se unen al movimiento Maker puramente por diversión y no están interesados en la comercialización; incluso algunos se oponen a los esfuerzos de la comercialización.

Los empresarios, por otro lado, tienden a ser más jóvenes que los aficionados, tienen entre 20-40 años de edad promedio, y son ingenieros y programadores que deliberadamente buscan crear productos para vender comercialmente.

La Oficina de Negocios, Economía y desarrollo de Eugene juega un papel activo en ayudar y fomentar el movimiento mediante la facilitación de coordinación entre empresarios, incubadoras, escuelas, negocios y el gobierno estatal. En particular, en 2014, la ciudad vendió un edificio sin usar por $ 1, que fue renovado y convertido en un espacio de trabajo conjunto, una incubadora y un Makerspace.

Eugene también proporciona préstamos específicos para apoyar el movimiento Maker, los cuales incluyen subsidios bajos, préstamos de interés para “Laboratorios fertilizadores”, empresas incubadoras sin fines de lucro. Adicionalmente la oficina de gobierno local coordina actividades con socios de desarrollo económico, como la Cámara de comercio de Oregon.

¿Y Puerto Rico?

En Puerto Rico necesitamos personas con un interés genuino en el crecimiento intelectual de nuestro capital humano, los Makerspaces proveen las herramientas necesarias para que nuestros ciudadanos puedan desarrollar sus ideas y posiblemente crear modelos de negocios que no dependan de inversión extranjera para sostener y hacer crecer la economía local.

Soy un fanático del deporte, pero el futuro de la isla no está en los atletas, los trabajos que requieran pocas destrezas o las ayudas o subsidios federales. Creo que los padres deberían impulsar un poco más los valores intelectuales de nuestra juventud (Y los que no somos tan jóvenes) por medio del sistema de “aprender haciendo”, apoyando la educación utilizando verdaderos retos con el fin de resolver “problemas reales”.

Al Impulsar el movimiento Maker le ofrecemos a nuestra sociedad un verdadero propósito para aprender y progresar, de esta forma podríamos poco a poco salir de la mentalidad que la educación que el gobierno provee es suficiente. Actualmente la mayoría de la información esta accesible gratuitamente o con costos mínimos, esta es la parte intangible pero la mayoría de veces las herramientas tangibles, como maquinaria y equipos especializados no son accesibles.

Para culminar, opino que los gobiernos municipales con una inversión mínima y un sistema de voluntariado profesional pudieran ofrecer un modelo de acceso a estas herramientas y facilitar la creación de Makerspaces tan necesarias para el crecimiento de nuestra economía y estar listos para recibir y confrontar los retos de la cuarta revolución industrial.

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